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Las zapatillas del líder: tipos de liderazgo

las zapatillas del líder

Mi primer trabajo formal lo tuve a los 20 años, ingresé como muchos en aquella época a trabajar en un call center.

Aunque traía experiencia de trabajos informales y temporarios, era mi primer paso en una empresa organizada, y por sobre todo, mi primer equipo.

Recuerdo el período de prueba donde no podía coordinar entre atender una llamada y cerrar la llamada anterior, y si el cliente estaba enojado, más torpe me sentía en mi tarea.

Por supuesto fue duro aquel comienzo, luego fui adquiriendo práctica, y eso se evidenciaba en que una llamada que antes atendía en 20 minutos, ahora lo hacía en 10.

Al poco tiempo, ya con algunos meses de experiencia empecé a alcanzar los objetivos, y así llegaron los premios, como un tiempo de descanso mayor o algunos pesos que siempre venían bien.

Pasado un año, me informaron que suplantaría a Sol, la supervisora. Fue mi primera vez al frente de un equipo. Feliz pero temeroso acepté y mis compañeros me festejaban, pero también, debo decirlo, no me respetaban.

Era duro tener que decirle a un compañero que se había pasado en su horario de descanso, o alertar a otro que repetía la falta comiendo en su lugar de trabajo. Ni te cuento de las llegadas tarde y la mirada atenta de mis superiores.

Fue ahí cuando me di cuenta que estaba usando un único par de zapatillas.

¿Cómo me dí cuenta?, luego de asistir a un taller de herramientas para el liderazgo que cursé en la Universidad Tecnológica, donde me formaba en Sistemas. Aprendí que el liderazgo se desarrolla, y que las habilidades blandas son fundamentales para poder cambiar de zapatillas de acuerdo a la situación.

Por supuesto que todo el proceso me llevó tiempo y temores, momentos donde quería renunciar y otros donde regresaba con dolor de cabeza a mi casa.

Pero poco a poco dejé mis gastadas zapatillas que me acompañaron toda la vida, por otros seis pares que relucían nuevos ante mis ojos grandes de asombro.

Estas zapatillas eran los distintos tipos de estilos de liderazgo, y los fui aplicando en distintas situaciones con mi equipo.

En un primer momento tuve que calzarme las coercitivas, entendí que era mi responsabilidad marcar los límites, porque desde que asumí como supervisor hubo una relajación en el equipo que los llevaba a descuidar los tiempos y el orden.

Sólo fueron dos medidas disciplinarias que tomé y de las cuales debo reconocer me dolió tomar, como es suspensión luego de una sucesión de faltas. Sin embargo esas decisiones sirvieron de forma excepcional para alinear nuevamente al equipo hacia los objetivos.

No elijo ese par, no me gustan, los usé por mis mentores (gracias a que mis mentores que apoyaron y brindaron toda su experiencia en ese momento de aprendizaje).

Por supuesto luego de ello me puse otro par, el equipo había quedado con mirada desconfiada y me dediqué a reconstruir la relación.

Usé mis zapatillas conciliadoras, fomentando las conversaciones y compartiendo tiempo, preocupándome por cada uno. El tiempo como supervisor me ayudó a desarrollar la empatía y conectar emocionalmente con cada integrante.

Aún recuerdo una juntada luego del horario de trabajo donde, además de divertirnos, sirvió para una foto grupal que aún guardo con cariño.

También tenía mis zapatillas democráticas, había momentos donde las decisiones las tomábamos entre todos, desde dónde nos juntaríamos luego del trabajo hasta quién nos representaría en una competencia interna.
Muchas veces llegábamos a los objetivos planteados y teníamos opciones para elegir los premios, se realizaban por votación y se respetaba esa elección.

Claro, no todos los pares eran iguales para mí, uno de mis favoritos eran los del coach. Fue mi primer acercamiento a una disciplina que hoy practico y me encanta. Empecé a aplicarla cuando aprendí a vernos como potencialidades, que todos podemos desarrollarnos para alcanzar nuestros objetivos.

Así que cuando tenía que escuchar una llamada junto a un asesor, si era una llamada con errores le daba mi devolución de forma positiva y se planteaba un plan de acción para mejorar.

Si la llamada era buena, entonces también mis devoluciones servían para potenciar aún más habilidades y mantener la motivación.

Había algo que se repetía en nuestro trabajo, y que también como asesor lo había evidenciado, y es que el sistema que usábamos tenía errores. Errores que afectaban la operatoria diaria, y que dependía de la empresa a la cual brindábamos servicio, una telefónica.

En un atisbo soñador, se me ocurrió que mi equipo podía ser el primero que proponga al departamento de calidad de la telefónica las modificaciones necesarias para que los clientes y operadores tengan una mejor experiencia.

Recuerdo que cuando lo planteé al equipo, se sumaron a la iniciativa y cada cual en su gestión diaria fue anotando sus ideas y propuestas, las que luego aunamos en un proyecto que presenté ante la oficina de calidad.

¿Qué pasó?, no hubo cambios en el sistema, pero nuestro equipo fue premiado por el trabajo realizado y tuvimos algunos mimos por parte de la gerencia, como elegir algunos beneficios que otros equipos tenían vedado.

Agradezco a mis zapatillas visionarias que me acompañaron en ese momento, permitiendo que el equipo se animara a soñar. Es un par que me encanta y que uso siempre que puedo, tanto para mí como para colaborar con otros.

Hay un par de zapatillas que en ese trabajo no usé cuando fui supervisor, y que te quiero contar que existen, les llaman zapatillas ejemplarizantes.

Muchos dicen que no sirven para nada, que destruyen el clima laboral, porque el líder se pone como ejemplo trabajando con obsesión y exigiendo a los demás niveles muy altos de rendimiento.

Exige rapidez, eficiencia y eficacia, llevando al equipo a sentirse abrumado y
sobrepasado, afectando las relaciones y el ambiente. Sin embargo dicen que sirve para equipos de alto nivel de motivación, cuando son expertos y el líder da el ejemplo para llegar con antelación a los tiempos establecidos.

Estos seis pares de zapatillas son los seis estilos de liderazgo que identificó Daniel Goleman, que deben usarse de acuerdo a la situación.

Se trata de ser inteligentes y conocer cuándo se requiere un par y cuándo otro, sin dejarse un par de zapatillas puestas por mucho tiempo, como dicen las publicidades: “Usar con moderación”. Esa fue mi experiencia, y me gustaría preguntarte. ¿Cómo venís con tus zapatillas?.

Asistente jurídico

Temas: Coaching, Líder Coach Profesional

Daniel Carrizo

Escrito por Daniel Carrizo

Trayectoria profesional que abarca diferentes campos, sobresaliendi seis años en Neps Soluciones Informáticas donde se desempeñó como Ejecutivo de Cuenta, estando a cargo del contacto directo con el cliente, desde el relevamiento de los requerimientos hasta presentación y capacitación del usuario final. Trabajó con: Sindicato de Empleados Públicos, Sindicato de Trabajadores de la Alimentación, Laboratorios de Análisis Clínicos BIOCOR, BMB Filtros y HELACOR (Grido). Actualmente estudia la Licenciatura en Psicología en la UNC y en proceso de Certificación como Coach en la International Coach Federation (ICF). Además es Community Manager de diversas empresas, de las cuales sobresale Bora Bikes, gestionando una comunidad de casi 15000 personas en Facebook y 5000 en Instagram, ayudando además en la generación de contenido y técnicas de copywriting. Para ello llevó adelante la Certificación en Marketing Digital en MundoSE.

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